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Historia de la cartomancia

Viernes, 27 Marzo 2015 13:06
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Historia de la cartomancia historia de la cartomancia

Las cartas se han constituido en uno de los métodos esotéricos de adivinación, que tienen más larga tradición.

Existen cientos de registros históricos, que datan la práctica de la cartomancia, en la época del Jesús histórico.

Las culturas más avanzadas de la antigüedad, asentadas en el Lejano Oriente, hacían sorprendentes predicciones sobre el pasado, el presente y el futuro de las personas. En este de hace años nos habla de esta maravillosa herramienta de adivinación.

Un poco de historia de la cartomancia, esta fascinante disciplina esotérica.

Fue en el Lejano Oriente, más concretamente durante la época de las dinastías chinas, donde aparecieron las cartas.

Si bien, en un principio, se trataba de sólo juegos, con el tiempo los sacerdotes y otros ministros de las religiones milenarias de esta cultura, se empezaron a percatar de sus facultades.

Entrada la Edad Media y con el auge de las rutas comerciales mediante las cuales se intercambiaban bienes entre Oriente y Europa, aparecería la cartomancia en el Viejo Continente. Fieles a la rígida ortodoxia católica, los clérigos europeos vieron en las cartas, una manifestación demoníaca.

Sin embargo, paradójicamente fue un monje italiano (según las versiones históricas predominantes) quien modificó las cartas orientales y las adaptó a lo que hoy conocemos como el tarot.

La cartomancia en nuestros días

Pasada la censura medioeval, la nobleza europea empezó a practicar profusamente la fascinante disciplina del tarot.

Para no plasmar el largo listado que podríamos enseñar, digamos que Napoleón y Josefina fueron asiduos aficionados a la práctica tarotista.

Y, paradójicamente, fueron muchos los altos jerarcas de la Iglesia católica (algunos Papas, incluso) los que se hacían leer las cartas, con propósitos político-religiosos.

Transcurrían los años y fueron apareciendo algunos personajes que, teniendo ciertos dones esotéricos de nacimiento, acuñaron varias modalidades de la cartomancia.

Sin entrar en mayores detalles por razones de espacio, tenemos a Marie Anne Lenormand, Rider-Waite, Crowley, Susanne Kipper y otros personajes más, cuyos tarots llevan sus nombres.

Hasta nuestros días, todas estas variantes del Tarot son profusamente utilizadas por personas de todos los estratos sociales, de todo el mundo.

Qué es realmente la cartomancia

Dadas la enorme cantidad y variedad de especulaciones que se han tejido sobre las cartas a través de la historia, hoy se tiene la tendencia a no hacer la necesaria diferenciación conceptual.

Sea por el caos conceptual mismo, por ignorancia o por intereses comerciales de las firmas fabricantes de barajas y de los cartomantes, muchos creen erróneamente que todos los juegos de cartas equivalen al Tarot.

Nada más equivocado. Basta con analizar, así sea someramente, a las Cartas de los Ángeles o el Oráculo Inglés, para certificar lo dicho.

La cartomancia, en términos generales, es una disciplina esotérica ancestral (milenaria) mediante la cual se pueden adivinar muchísimas cosas.

La tirada de las cartas se debe hacer, no sin antes preparar el recinto y el ambiente esotérico, en general. No se trata, pues, de lanzar unas cartas sobre una mesa, así no más. Es necesario que el cartomante prepare su intuición, disponga los rituales ambientales requeridos y que, por sobre todas las cosas, ausculte las generalidades históricas y psicológicas del consultante.

Ahora, la lectura e interpretación de la tirada, deben ser de lo más dinámicas, sea cual fuere la modalidad de las cartas. En todos los juegos de cartas, no solo en el tarot insistimos, el experto esotérico deberá analizar la tirada de manera armónica.

Para tal efecto, debe tener en cuenta muchos factores y no la sola disposición mecánica de las figuras sobre el mantel. El estado anímico del consultante, los acontecimientos recientes que le afectan, su historia lejana (la niñez), sus condiciones familiares y laborales, etc., deberán ser tenidos en cuenta.

De esta manera y no de otra, la cartomancia podrá ser un maravilloso instrumento de ayuda, para mejorar ostensiblemente la vida de las personas.


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